Atlético Madrid perdió la Copa de Europa de 1974 por unos guantes

Los colchoneros estuvieron a segundos de ser campeones del Viejo Continente en 1974, cuando su arquero abandonó el arco en plena final para regalar sus guantes a un fotógrafo, en un descuido que costó el título. La insólita historia fue divulgada 21 años más tarde por el propio entrenador del equipo madrileño.

Los jugadores del Bayern Munich dan la vuelta olímpica con
la “Orejona” y luciendo la camiseta de Atlético Madrid.

Durante años, la narración sobre cómo Atlético Madrid había perdido la Copa de Europa de 1974 fue una especie de leyenda urbana. Sin registros gráficos que probasen la veracidad del relato, la historia que se contaba parecía pertenecer más a la literatura fantástica que a la realidad. Hasta que dos décadas más tarde, un protagonista confesó públicamente lo que había pasado…

Vayamos primero a lo que dicen los libros, a la historia oficial: Atlético Madrid y Bayern Munich se enfrentaron el 15 de mayo de 1974 en el estadio de Heysel, en Bruselas, por el título de campeón de Europa.

El tiempo reglamentario terminó sin goles y hubo que disputar un alargue. A los 114’ de juego, llegó por fin la primera emoción: Luis Aragonés clavó un tiro libre que parecía sentenciar la historia a favor de los españoles.

Pero cuando la copa se aprontaba para viajar a Madrid, el defensor alemán Georg Schwarzenbeck ejecutó un remate que recorrió 30 metros para transformarse en el 1-1 que forzó la disputa de un partido desempate.

A las 48 horas, los dos finalistas volvieron a verse las caras en el mismo escenario, pero esta vez no hubo equivalencias: Bayern goleó 4-0 al Atlético y se llevó el título.

Hasta ahí, la historia es parecida a muchas que se han escrito en el mundo del fútbol: un equipo está a punto de ser campeón y en el último suspiro su festejo es ahogado por un gol inesperado.

El problema, en este caso, es que tras la primera final trascendió que el arquero español Miguel Reina (padre de Pepe, hoy portero de Lazio) tuvo un “descuido” inconcebible que desembocó en el gol alemán.

¿Qué sucedió? Por alguna extraña razón, Reina abandonó su arco a escasos segundos de concluir el partido y al regresar, se encontró con el remate de Schwarzenbeck que iba directo a la red.

Durante mucho tiempo se enhebraron distintas hipótesis que alimentaron la leyenda, hasta que 21 años más tarde, el técnico argentino Juan Carlos Lorenzo (que dirigió al Atlético Madrid en aquella final) realizó una confesión impactante, en una entrevista que le concedió a la revista “El Gráfico”.

Vale la pena reproducir el diálogo en forma textual…

PERIODISTA: ¿Cómo hizo para perder la final de Europa de 1974 contra el Bayern Munich, dirigiendo al Atlético Madrid, ganando 1-0 a diez segundos del final?

LORENZO: No me hagan acordar. Lo que hizo Reina, el arquero, no tiene perdón. Nos pusimos 1-0 a siete minutos del final. Faltando uno, tuvimos un tiro libre a favor, lo pateó Gárate y le salió una masita a las manos de Maier. Este sacó fuerte con el pie y Cacho Heredia la mandó afuera. Vino el lateral, la tomó Beckenbauer y se la dio a un tal Schwartzembeck, un zaguero que era muy torpe. Tanto es así, que no supo qué hacer y se sacó la pelota de encima pateando al arco. Un tirito… ¿Saben lo que estaba haciendo Reina? ¡Dándole los guantes de recuerdo al fotógrafo de Marca! Por supuesto, fue gol. Nos agarró una desesperación terrible. Vicente Calderón, el presidente, casi se nos muere en el camarín. Salimos 1-1 y había que jugar un desempate a las 48 horas. A Reina no lo encontrábamos por ningún lado. Estaba refugiado en el vestuario del árbitro. Después apareció y me pidió la revancha. Se la di, pero no nos acompañó la suerte: el Bayern nos bailó y nos ganó 4-0…

La confesión del “Toto” Lorenzo puso a Reina en la mira de los medios españoles, pero el exarquero siempre negó la versión del técnico argentino.

En 2016, Atlético Madrid y Bayern Munich se enfrentaron en las semifinales de la Champions League y, como era de esperarse, emergió el recuerdo de las finales de 1974 y Miguel Reina volvió a desfilar por los micrófonos.

-¿Cómo recuerda aquella jugada? ¿Qué destellos le vienen a la cabeza?

Todavía duele. Es difícil vivir con eso. Quedaban unos segundos, vi que algunos compañeros ya se abrazaban. Hubo un saque de banda. Teníamos que haber lanzado el balón a la grada, donde estaba el público español o darle dos besos al árbitro o invitarle a cenar. No lo hicimos y subió Schwarzenbeck, que no era el mejor, y lanzó un disparo pegado al poste derecho. Casi no me lo podía creer. El resto ya lo sabe todo el mundo.

-Se ha dicho que cuando lanzó el defensa alemán usted ya se había quitado los guantes…

Antes no se estilaba eso de llevar guantes, aunque los había. Eran de lana gruesa y había que mojarlos para poder tener más tacto. A mí me los hacía una vecina, Pili, con hilo de cashmere. Nada que ver con lo que lucen hoy los porteros.

-Otro de los rumores que corrió fue que el disparo de Schwarzenbeck le pilló hablando con un fotógrafo que estaba cerca del poste…

Me había ido a la taquilla a ver cuánto se había recaudado por el partido. No hombre, no. Nada de eso, por Dios. Estaba centrado en lo que sucedía y solo quería oír el pitido final del árbitro para poder abrazarme con mis compañeros.

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