Corea del Norte y su día de gloria

La inexperta Corea del Norte estaba destinada a hacer un papelón en el Mundial de 1966, pero con un plantel integrado por 22 soldados con escasas nociones técnicas, logró la hazaña de eliminar a Italia. Tras el partido, los norcoreanos fueron acusados de haber cambiado a sus 11 titulares en el entretiempo.

Los norcoreanos festejan: la hazaña de eliminar a Italia está consumada.

Inglaterra 1966 fue la primera experiencia mundialista de Corea del Norte y si bien no sería la última, sería la única donde obtendría un triunfo. Y sería un triunfo con ribetes hazañosos.

Decidido a participar por primera vez de las Eliminatorias, Corea del Norte tuvo la suerte de que, por distintas razones (descalificaciones y deserciones), sólo tuvo que enfrentar a un adversario: Australia.

Ambos países protagonizaron una eliminatoria a doble partido en Camboya, donde los norcorearos se impusieron por 6-1 y 3-1 y consiguieron la histórica clasificación al Mundial.

En ese entonces, Corea del Norte era un combinado totalmente amateur y sin roce internacional (ni siquiera había disputado la Copa de Asia), lo que llevó a que su jefe de Estado, el dictador Kim Il-Sung, eligiera 22 soldados para integrar el plantel mundialista.

Antes de partir rumbo a Inglaterra, Kim Il-Sung se presentó ante los militares con mayor rango de la selección y les exigió que no hicieran papelones en el Mundial. “Deben regalarle una alegría al pueblo”, espetó el dictador.

En el debut mundialista, Corea del Norte hizo lo que pudo y perdió 0-3 ante la poderosa Unión Soviética, que venía de ser campeona de Europa en 1960 y vicecampeona en 1964.

En el segundo partido, el ejército norcoreano logró disimular sus limitaciones en base a su buen estado de forma y consiguió un empate agónico (1-1) ante Chile.

Esa anotación mantuvo la ilusión matemática de poder superar la fase de grupos, pero para conseguirlo había que vencer a Italia, nada menos.

Nadie pensaba que el equipo dirigido por Rye Hyun Myung tuviese alguna chance ante los bicampeones del mundo.

Se esperaba que Corea del Norte se despidiese del Mundial con una goleada en contra, pero el destino tenía otros planes.

El 19 de junio, en el Ayresome Park de Middlesbrough, y con 12 hinchas norcoreanos como testigos (los únicos autorizados por su gobierno a viajar al Mundial), Corea del Norte escribió la página más gloriosa de su historia.

Ningún equipo asiático había superado la fase de grupos de un Mundial y Corea del Norte sería el encargado de romper el paradigma.

ATACA ITALIA, GOL DE COREA

Italia asumió el control del juego, como era de esperarse, pero careció de puntería. En contrapartida, Corea facturó en su primera llegada a fondo, minutos antes del cierre del primer tiempo.

Pak Doo-Ik, dentista de profesión, anotó el gol que le valdría el ascenso de cabo a sargento en el ejército norcoreano.

El segundo tiempo fue un frontón. La “Azzurra”, pese a jugar con 10 por la lesión de Bulgarelli (su capitán), acorraló a los norcoreanos, decidido a evitar el papelón, pero no encontró el empate.

El pitazo final selló un resultado inolvidable para ambos bandos: 1-0 para los humildes norcoreanos.

 “¡Vergogna!”, sería el título repetido por la prensa italiana.

Italia adelantó el viaje de regreso a casa para evitar el asedio de los “tifosi” y en lugar de dirigirse a Roma, el plantel desembarcó en Génova. Pero alguien filtró la información y los jugadores fueron recibidos a tomatazos.

Corea, por su parte, casi se queda en la calle: su esperanza de victoria era tan ínfima, que no reservaron hotel para pasar la noche.

Al final tuvieron que aceptar el ofrecimiento de un centro religioso para hospedarse.

En un intento de evitar la deshonra, el técnico italiano Edmondo Fabbri acusó a los norcoreanos de haber cambiado a los 11 jugadores en el entretiempo, sin que nadie se percatara. El DT basaba su inverosímil historia en el parecido físico que existía entre los asiáticos.

UNA DESPEDIDA INCREÍBLE

Corea del Norte estuvo cerca de dar otro batacazo en cuartos de final: a los 25 minutos goleaba 3-0 al Portugal de Eusebio, dejando a todos perplejos.

Pero cuando se encendió el goleador nacido en Mozambique, el trámite del partido dio el giro esperado: Eusebio anotó cuatro veces consecutivas en 32 minutos y Portugal dio vuelta la historia. El partido terminaría 5-3.

Pero esa derrota no empañó la campaña de Corea del Norte, cuyos jugadores volvieron a su país como héroes.

El tiempo dimensionó aún más aquella hazaña, porque Corea del Norte no volvería a sumar puntos en los Mundiales: retornó al torneo en Sudáfrica 2010, para perder sus tres partidos y despedirse con un gol a favor y 11 en contra.

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