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Voces de Maracaná

Una de las proezas más grandes de la historia del fútbol cumple 70 años. Para recordarla, nos hacemos eco de la palabra de los protagonistas, de aquellos que escribieron la historia y también de los que la sufrieron en carne propia.

Schiaffino vence la resistencia del portero Barbosa y silencia al Maracaná. “Ese gol nos derrotó, porque el silencio traumatizó a mis jugadores”, admitiría el técnico de Brasil.

La definición de Brasil 1950 fue atípica e irrepetible. Es la única Copa del Mundo en la que no se celebró una final. El título se definió en un cuadrangular y quiso el destino que al último partido llegaran Brasil y Uruguay con chances de ser campeón, para protagonizar la versión deportiva de David frente a Goliat.

Lo que ocurrió en la cancha es archiconocido y las anécdotas que deparó aquel partido se han comentado hasta el hartazgo. Por eso, hoy rememoramos los momentos claves de la gesta celeste a través de las declaraciones de los protagonistas, de las voces de los héroes y villanos de Maracaná.

EL COMIENZO DEL FIN

Vale la pena arrancar el repaso con un discurso peculiar, que sirve para entender el exceso de confianza que se había apoderado del pueblo norteño.

Antes de que sonaran los himnos de ambos países, como preludio del comienzo del encuentro, el alcalde de Río de Janeiro se dirigió a los jugadores brasileños, palabras más o menos, en estos términos…

“Ustedes, que en pocas horas serán aclamados como campeones del mundo por millones de compatriotas… Ustedes, que no tienen rival en todo el hemisferio… Ustedes, que superan a todos los competidores… Ustedes, a los que ya saludo como campeones… Yo cumplí mi palabra construyendo este estadio, cumplan ahora ustedes su deber ganando la Copa del Mundo”. (Angelo Mendes de Moraes, alcalde de Río de Janeiro).

“En la víspera del partido, firmé más de dos mil fotografías con la frase ‘Brasil campeón del mundo’. Para todos, el partido estaba ganado de antemano”. (Zizinho, mediocampista de Brasil).

Antes de salir a la cancha, el capitán celeste reunió a sus compañeros en el túnel para darles la última arenga…

“No piensen en toda esa gente que hay en el estadio, ni en el ruido. No miren para arriba, porque el partido se juega abajo… ¡Los de afuera son de palo!”. (Obdulio Varela).

EL PARTIDO

Van dos minutos del segundo tiempo: Friaça pone el 1-0 para Brasil y el estadio explota…

“Yo había visto al juez de línea levantando la bandera. Claro, el hombre la bajó enseguida, no fuera que lo mataran. Entonces, agarré la pelota y me fui a hablar con él. Me insultaba el estadio entero por la demora. Pero yo sabía lo que estaba haciendo: si no enfriábamos el juego de Brasil, esa máquina de jugar al fútbol nos iba a demoler. Lo que hice fue demorar la reanudación, nada más. Si le servíamos el bocado muy rápido, esos tigres nos iban a comer”. (Obdulio Varela).

“Obdulio se quedó un minuto gritándole a todo el mundo: al árbitro, a los asistentes, a los brasileños y a nosotros mismos. Y no soltaba la pelota. Cuando fui a buscarlo para reanudar el partido, me dijo: ‘ganamos o nos matan’. Era una orden”. (Óscar Míguez, delantero de Uruguay).

A los 66 minutos ocurre lo impensado: empata Uruguay con gol de Schiaffino…

“El empate los mató. No respondían. En una jugada, un muchacho brasileño se cayó y lo ayudé a levantarse. Le palmeé la cara, porque lo conocía, y estaba helado. En ese instante, tuve la certeza de que los brasileños tenían miedo a perder”. (Roque Máspoli, arquero de Uruguay).

“Fue la primera vez en mi vida que escuché algo que no era ruido. Sentí el silencio. Sentí que todo había acabado”. (Juan Alberto Schiaffino, autor del gol del empate).

“Por causa de ese silencio mis jugadores quedaron traumatizados. Se sentían responsables de aquel silencio. No fue el segundo gol el que nos derrotó, fue el primero”. (Flávio Costa, entrenador de Brasil).

A los 79 minutos llega el golpe de nocaut: Ghiggia termina de dinamitar los sueños brasileños…

“Por el medio venía corriendo otra vez Schiaffino, esperando el pase hacia atrás, como en el primer gol. El arquero Barbosa también pensó que íbamos a repetir la jugada y se adelantó para anticiparse. Ahí vi la oportunidad de rematar directo al arco y la aproveché. Sólo tres personas en la historia callaron al Maracaná con un solo gesto: el Papa, Frank Sinatra y yo”. (Alcides Ghiggia, autor del gol que valió el título).

“Llegué a tocar la pelota y creí que la había desviado al tiro de esquina, pero escuché el silencio del estadio y me tuve que armar de valor para mirar hacia atrás. Cuando me di cuenta de que el balón estaba dentro del arco, un frío paralizante recorrió todo mi cuerpo y sentí de inmediato la mirada de todo el estadio sobre mí”. (Moacir Barbosa, arquero de Brasil).

Final del partido: Uruguay es campeón del mundo.

“Me fui al vestuario con el partido 1-1 a preparar mi discurso y cuando caminaba por los pasillos se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, había un silencio desolador. No había guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. Porque estaba todo previsto, excepto el triunfo de Uruguay”. (Jules Rimet, presidente de FIFA).

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